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José Manuel García Marín

Embestidas

DESASOSIEGO

DESASOSIEGO

 

 

     Tengo la manía de preguntarme cosas. Es una incomodidad, porque mientras mucha gente vive en un sosiego imperturbable, yo pongo en tela de juicio hasta el rostro de la actriz que encarna Isabel la Católica en la serie televisiva. ¿No han podido encontrar a otra con un parecido mayor?, porque la actriz es su antítesis. Es guapa (a Isabel basta con verla en el cuadro), es dulce (la reina no tenía fama de eso, precisamente), y en su papel es una ardiente defensora de la palabra dada (no cumplió ni uno sólo de los acuerdos firmados en las Capitulaciones). De la "Santa Inquisición", que ella respaldó, ¿para qué vamos a hablar?

    La siguiente pregunta es: ¿la imagen que se nos da en la serie es por incompetencia o por manipulación?

     Nada, que no tengo arreglo.

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¡Animalito!

¡Animalito!

              Ponzano, el escultor de los leones de bronce de las Cortes, fue tan diligente en su trabajo, que a uno de ellos lo dotó de oído interno. Esto lo sabe muy poca gente, quizás -Dios perdone mi soberbia- yo sea el único.

            Hoy, ante la O.N.U., Mariano Rajoy ha defendido el proyecto de Zapatero, el de la “Alianza de Civilizaciones”. El que antes le parecía ridículo, ahora afirma que es de vital importancia. Curiosamente, Rajoy, por la cantidad de medidas que ha tomado y hecho suyas después de habérselas criticado a Zapatero, baste con acordarse de la subida del I.V.A., se diría que es el más grande admirador del anterior presidente, acaso el único. Pero, luchador infatigable, ha elegido este momento en el que el pueblo pierde el tiempo en desvelos insustanciales como el paro, la corrupción política, la estafa bancaria de las “preferentes”, los desahucios y el hambre, para pedirle al Reino Unido que se reanuden las conversaciones sobre la soberanía de Gibraltar, que es lo que de verdad preocupa al español ahora mismo. ¡Lo que es la visión de un estadista!

              Mientras, días antes, Esperanza Aguirre, tras veintiocho años en la política, descubre que tiene muy abandonada a su familia y aprovecha el glorioso éxito de haber conseguido que el Eurovegas se quede en España, para volver a su puesto de funcionaria (ya veremos qué sucede en un futuro próximo). Hay que reconocer que se ha ido con orejas, rabo y banda municipal, porque lograr un proyecto así, que estimula la ludopatía, el alcohol (ambas cosas ruina de muchos) y las lacras que suelen acompañar a semejantes santuarios del ocio mal entendido: la prostitución y las drogas, no es cualquier cosa, pese a que se le hayan tenido que modificar las cargas fiscales, reduciéndolas, claro, o la ley antitabaco, que en Eurovegas encontraremos los fumadores una isla paradisíaca.

            Pues eso, que al león que disfruta de tímpano no le faltaban testículos, es que se le han desprendido de escuchar tanta estupidez. ¡Animalito! 


La ética del tablet

La ética del tablet

    Ante el caos que representaba la circulación en Madrid, Mingote, si no recuerdo mal, hacía un chiste en el que un madrileño le decía a otro: “¿Y si lo asfaltamos todo y empezamos de nuevo?”. Aquella viñeta no era destructiva, en contra de lo que pudiera parecer, sino que, tras haber reflexionado, expresaba el afán de recomposición. Nos hemos equivocado, partamos de cero.

     Pues, ante la manipulación de pensamiento de que se nos hace objeto, es hora ya de despertarnos, de regresar a los orígenes de la lógica, antes de que nos absorban la masa gris. Y es que, pongamos por caso: no digo yo que no esté feo manchar de sangre a quien nos apuñala, no; pero es que eso es una consecuencia inevitable de la causa principal, habernos herido. Esto es lo verdaderamente inaceptable y no lo otro. Pudiera parecer que no, sobre todo cuando vemos un programa (esos pequeños espacios que hay entre grandes bloques de publicidad) en el que su raquítica y sonriente conductora entrevistaba al alcalde de Marinaleda, visiblemente adherida a la moral de quien pague -a esa moderna y aséptica ética de tablet-, y le reprochaba el tremendo escándalo que suponía haberse apropiado de varios carritos de alimentos de un supermercado, con el objetivo de entregarlos a quien los necesitaba. ¡Esas no son formas, hombre!, con el susto que se había llevado la cajera. Es posible, pero ¿estaba escandalizada de igual manera sobre una guerra disfrazada de democratización, si bien únicamente interesada en apropiarse del petróleo, que ha masacrado a su población?, ¿por los robos de los bancos?, ¿por la corrupción política que lo ha permitido?, ¿por los desahucios despiadados?, ¿por la estafa de las “preferentes”?, ¿por el indulto de delitos fiscales a los mega-ricos?, ¿por la pérdida de los derechos de los trabajadores?, ¿por el paro?, ¿por la desesperanza?, ¿por los falsos E.R.E.?, ¿por el derroche en aeropuertos inútiles con auto-monumento incluído? No. Bueno, pues aunque, como decía antes, no lo parezca, lo grave es todo esto, señorita, y lo de los carritos es querer comparar una cerilla con un incendio.

Noticia tranquilizadora, pero decepcionante para los USA

Noticia tranquilizadora, pero decepcionante para los USA

   

    ESTADOS UNIDOS (Uypress) - La National Ocean Service (N.O.S.) afirmó que no hay pruebas de la existencia de las criaturas marinas (sirenas) ni de los muertos vivientes (zombies).


    ¡Angelicos!

 

 

 


Somos un país bueno

Somos un país bueno

     Es posible que, desde el exterior, se nos hagan críticas por nuestra pasividad en cuanto a soportar la enorme corrupción que padecemos, aunque se olvidan de otro componente: la incompetencia; pero no debemos desesperar, simplemente desconocen la idiosincrasia de nuestro pueblo, que es bondadoso y sabio, de natural. Por eso, los políticos que nos gobiernan, en perfecta armonía con los que recientemente nos gobernaron, prefieren mirar al futuro y dejar atrás acontecimientos enojosos. Al fin y al cabo sólo se trata de dinero -que fue nuestro, sí, pero hay que huir del materialismo-. ¿No es mucho peor ese temperamento intransigente de ingleses y alemanes que, ante cualquier mentirijilla de nada, cesan al responsable en su cargo?, ¡cómo estarán de úlceras! En cambio, el actual presidente no ha dicho una sola verdad desde que juró la presidencia, quizá desde antes, pero por seguir la tradición de los anteriores, y aquí estamos ¡tan felices! Que dice que esto de los casi diecisiete billones de pesetas no es un rescate, sino una línea de crédito a los bancos... ¡pues nos vamos al fútbol!; que declara que quien ha presionado en Europa ha sido él, pues sólo se enfadan los extranjeros, que son unos picajosos y enseguida se lo toman como una impertinencia. Nosotros, no. Ya intuíamos que no era verdad ¡habráse visto ingenuos! Si es que no tienen imaginación para nada, ni sensibilidad, ni altruismo y, por pura lógica, nos envidian. Porque, en esta tierra, por poner un caso hipotético, pero que bien podría darse, un guardaespaldas no es únicamente un individuo fornido que está exclusivamente para defendernos, ¿acaso no podemos gozar con él de una velada romántica, una cena a la luz de las velas?, ¿y esta originalidad no merece ser premiada invitando nosotros a tan tierna pareja? Claro que ellos, los extranjeros, que con toda probabilidad serán unos incultos, ni tienen princesa del pueblo ni, a lo mejor, oportunidades de ganar la Eurocopa. Pues que se fastidien y que den muestras de humanidad, como ha sabido hacer la alcaldesa de Madrid, que se niega a multar a las prostitutas de la calle, y con la que yo estoy totalmente de acuerdo por dos razones: la primera, porque además de absurdo, serán insolventes y la segunda porque también sé mirar a lo lejos, al futuro ¿Podemos arrebatarle el dinero que, seguramente, servirá para la educación de sus hijos? ¿Es que no hemos contado con que mañana, muchos de ellos, pueden ocupar los escaños del Congreso? ¿Se puede hacer eso con las madres de los padres de la Patria? ¿Está eso bonito?

 

Cifras

Cifras

 

100.000.000.000 € = Dieciséis billones seiscientos treinta y ocho mil seiscientos millones de pesetas.

Por aclarar.

 

 

 


¿Estamos engañados?

¿Estamos engañados?

 

 

 

SUBIDA DE IMPUESTOS, de entrada NO

 

 

 

 

 

 

 

 


Guillotina

Guillotina

 

 

    Nada, que estaba yo recordando ciertos sucesos ocurridos en estos últimos años y me ha venido a la mente (la palabra cabeza, aquí, no me parece la más apropiada) este cacharro. No entiendo el porqué. ¿Asociación de ideas? No creo, no. Pero es que hoy me asaltan imágenes extrañas. Vean, si no, esta frasecita de abajo... ¡Hay que ver qué ocurrencias tengo hoy!, ¡no me lo explico! ¡Si no hay motivos!

 

"Al que juró hasta que ya nadie confió en él; mintió tanto que ya nadie le cree; y pide prestado sin que nadie le dé; le conviene irse a donde nadie lo conozca." Ralph Emerson

 

 


¡Qué gente!

¡Qué gente!

    Hay gente con la que no se puede discutir, que se empeña en una postura y no se apea de ella por más que se le razone. Quizá la culpa sea mía, por aceptar la espontánea charla de un extraño en la barra de un bar, o acaso, simplemente, sea achacable a la importancia de la noticia que dieron en la televisión del establecimiento, el rapto y posterior ejecución de Osama ben Laden dirigente de Al-Qaeda, que arrancó comentarios en todos los allí presentes. Pero la consecuencia fue que nos enzarzamos en un debate sin fin, que sólo terminó cuando claudiqué, cansado de insistir, de tratar de conducir a aquel hombre incrédulo hacia la sensatez.

  -¡Todo eso es mentira! –dijo, señalando el televisor, pero mirándome a mí.

  -Pero, hombre, ¿cómo va a ser mentira, si lo dice el telediario? –le respondí, afable.

  -¿Usted se cree que pueden entrar en el espacio aéreo pakistaní, secuestrar a un individuo, y desaparecer?, ¡pero si eso es una película de Rambo!

  -Oiga, que esos muchachos de los U.S.A. están muy bien entrenados y son muy hábiles.

  -¿Muy hábiles?, pues sepa que la última guerra que ganaron fue a nosotros, en Cuba. Desde entonces, solos, nunca han ganado ninguna.

  -¿Cómo puede decir eso del país más fuerte de la Tierra? Gracias a ellos no ha habido desgracias más grandes. Ellos son la garantía de Occidente, del mundo civilizado.

  -Desde luego, usted es un ingenuo. La mayor parte de las guerras que se inician, están promovidas por ellos –proclamó.

  -¡Alto ahí! –dije, un pelín amoscado por calificarme de “ingenuo”- ¿Quiénes han impedido el uso de bombas nucleares?, ¿eh? –pregunté, retador.

  -¡Vamos!, ¿pero con qué seriedad hablan de defendernos, si son los únicos que las han usado? ¿No recuerda Hiroshima y Nagasaki?

  -Bueno, concedo, pero es porque era necesario. Después, lo que no se puede permitir es que otras naciones, menos sensatas, tengan arsenales con armas de destrucción masiva. ¿Qué sería de nosotros?

  -¿Se refiere a las que tenía Irak? –dijo, con una provocativa sonrisa.

  -¡No sea sarcástico!, ¿y si las llegan a tener?

  -Perdone que sea irónico, pero es que usted me lo pone fácil. De tenerlas, les podríamos haber preguntado a los miles de niños, ancianos, invitados a bodas, personal civil o “daños colaterales”, como prefieren llamarlos, qué pensaban hacer con ellas. Claro que, como han muerto, ahora es tarde.

  -De acuerdo, se equivocaron, pero por una causa justa.

  -A ver si se entera, señor: los americanos no defienden otra causa que el petróleo, el dinero, en definitiva, aunque sea por encima de los derechos humanos. Para eso, sus políticos, inventaron cárceles como la de Guantánamo, mientras el pueblo mira, hipócritamente, hacia otro lado.

  -Es usted un descreído, no se lo tome a mal –dije, conciliador-; pero es que nunca he oído hablar así de un país que se define como el de la libertad, y eso no podrá negármelo.

  -¿Libertad? Tienen censura, una moral puritana, guetos, pena de muerte, los ciudadanos pobres se mueren a la puerta de los hospitales, porque no tienen dinero para pagar la sanidad... ¿quiere que siga?

  -¡Es usted imposible, amigo!

  -Mire, aquí sólo pueden haber pasado dos cosas: o estaba muerto ya o han llegado a un acuerdo con él; pero, de “misión imposible”, ¡nada!

  -¿Con qué finalidad? A ver.

  -Se lo explico: si estaba muerto, lo silenciaron para continuar usando la herramienta más eficaz: el miedo. Si está vivo, han vuelto a llegar a un acuerdo con él, recuerde que era socio de los Bush, para que tenga una identidad nueva en cualquier lugar del planeta, libre de problemas económicos, claro. ¿No le parece extraño que hayan tirado su cadáver al mar? Nadie lo ha visto. De ser cierto, naturalmente.Ya hizo su papel y ahora viene la siguiente oleada de miedo, “la venganza de Al-Qaeda”. Con esa justificación, los controles a los ciudadanos serán cada día mayores, para que nadie escape al dominio del gran capital, ese mismo que se inventa la gripe “A” y que después calla y hace callar a los medios de comunicación, de igual manera que censuraron la rebelión económica y política de Islandia, para que no sea un ejemplo a seguir.

  -Me marcho –contesté, indignado-, por no soltarle una barbaridad. Debería usted reflexionar, antes de decir semejantes tonterías, caballero. Tiene usted demasiada imaginación.

  -La suficiente como para darme cuenta de lo que pasa a mi alrededor. En cambio usted no tiene ninguna. Siento decírselo.

  -Es que no me parece imaginación desconfiar de los políticos, esas personas que trabajan honradamente, sacrificados, en beneficio del bien común; de los americanos y hasta del telediario, que también dirá que está manipulado. ¡Por Dios!, ¿en qué cabeza cabe? Buenas tardes –le deseé, saliendo del local.

  -¡Oiga, que se va sin pagar! –gritó el camarero.

  -No se preocupe, ya le invito yo –se ofreció aquél monstruo indecente.

Y es que ya lo decía mi madre: no hables con desconocidos, hijo.

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Contemporizando

Contemporizando

 

 

 

Que digo yo... ¿pitillito para calmar los ánimos?

 

 

 

 

 


EL INGENIOSO HIDALGO DON QUIJOTE DE LA MANCHA

EL INGENIOSO HIDALGO DON QUIJOTE DE LA MANCHA

    Mira que ha habido análisis sobre Don Quijote; pues, nada, ha surgido, por fin, de la esclarecida mente de doña Celia Villalobos, ex-alcaldesa de Málaga, ex-ministra y actual diputada, el definitivo, el más agudo de los comentarios:

La Opinión de Málaga, Libros, sábado 2 de octubre de 2010.

"Es un libro muy recomendable, sobre todo, para el que no suele leer. Es un libro que te aficiona a la lectura. En realidad es una novela de aventuras, como Avatar, pero bien escrito y muy divertida, que además te enseña muchas cosas de la vida. También hay que leer la Divina Comedia, de Dante, que es un libro básico."

    ¡Qué perspicacia!, ni Aldonza Lorenzo lo hubiera dicho mejor. Yo, por adelantarme a otros honores que le corresponderán, le he concedido el escudo paleto. De lo de Dante, es que no le ha dado tiempo a más.


Carta de una despedida a un destructor de empleo

Carta de una despedida a un destructor de empleo

 

Señor director:

  Soy de la opinión de que cuando alguien hace bien su trabajo, es digno de elogio. Éste es su caso y le felicito por ello; aunque a mí, lejos de beneficiarme, me ha perjudicado. Ya sé que en realidad no ha sido idea suya, sino que se ha visto obligado a ser un mero ejecutor de las órdenes que, desde arriba, le han dictado; pero, para ese estricto papel le han contratado, ¿no?

  Eran admirables, permítame la reflexión, aquellos empresarios que se crecían en la adversidad, se paraban a pensar, organizaban estrategias y daban un golpe de timón para salvar su empresa y, con ella, a sus asalariados. Gente que valoraba la profesionalidad, la lealtad y la experiencia de sus empleados, considerándolos el principal activo de que disponían. Sí, verdaderos empresarios que, desde la nada, fundaban sociedades imparables, basadas en auténticas ideas asentadas por la fuerza de la ilusión, contagiada a todo su personal. Así, duraban decenios, creando riqueza y posicionándose dentro de los primeros lugares del ranking español.

  Eso sí, sabían que la falta de calidad y atención a los clientes constituía el comienzo del final; que el autoservicio, insuficientemente asesorados, los consumidores, por dos veinteañeras mal pagadas mascando chicle (las macrotiendas que montarán próximamente) son flor de un día. Pero es que hoy esos empresarios han desaparecido y su lugar, luchando por ganar dinero rápido con otros métodos, lo han ocupado financieros y especuladores que se sirven de mercenarios comerciales -acaso habría que haber acuñado ya la expresión "mercaderes de fortuna"- como usted. Verdugos pseudoilustrados en el mundo de los negocios, que conducen las empresas a vía muerta, sumisos, obedientes al amo de turno. Sin embargo, sepa que los verdugos no forman parte del universo de los poderosos; son y han sido siempre, víctimas de otra manera. La sociedad nunca los ha considerado honorables, si bien se les juzgaba necesarios, únicamente herramientas útiles y eficaces, como usted; y al final, unos y otros les han dado la espalda como miembros no estimables de la comunidad. A menos que demos valor a la destrucción, a usted no se le permite el éxito. El genuino, claro. Ningún verdugo, desengáñese, ha pasado a las glorias de la historia.

La vida discurre por vías insospechadas, y lo que una califica de fatalidad, de repente se torna en lo contrario, porque una cosa es trabajar en una empresa y otra sentirse atenazada por tácticas de angustia, mentiras, miedo e incertidumbre. Por eso, en tanto le escribo, me hago consciente de que lo dicho al principio, en cuanto a que me han perjudicado, es sólo una verdad a medias. He perdido dinero con el infausto Expediente de Regulación de Empleo (E.R.E), que gobierno y sindicatos permiten, porque no han indemnizado como debieran a una persona que ha estado, día a día, en su puesto durante treinta y cinco años; pero, a cambio, me evitaré el sonrojo que provoca la vergüenza ajena y el punzante hedor que destila la amoralidad.

Saludos.

 

Ni a Roma ni a Damasco

Ni a Roma ni a Damasco

    ¡Vaya, ya salió a escena un nuevo paleto!

    Esta vez no es americano, como bien podría suponerse, no. El que protagoniza ahora el desatino, con toda la osadía de la ignorancia -que eso sí es coherente- es un egipcio: Aymán al-Zawahiri, lugarteniente de Osama ben Laden. ¡Qué pena!, ¿dónde deja la cultura de un país que fue famoso por ella?

    Este individuo propone "reconquistar" al-Ándalus, como en su época pregonaran los cristianos, errados igualmente. Pues no, oiga. No digo yo que no se nos pueda conquistar, pero para "reconquistarnos" es requisito indispensable haber "conquistado" esta tierra previamente. Comprendería su sorpresa, créame, si leyera estas líneas; pero, es que, verá: eso no ha sucedido nunca. Ya sé que en el 711 entró el Islam y que hubo ciertos movimientos de tropas, y hasta emires varios. Sin embargo, esa es una etapa de nuestra historia que no por complicada la convierte en árabe. Además, incluso dándolo por bueno, sólo fueron 44 años, porque en el 755 Abderrahmán I se proclamó emir independiente de Damasco y, con ello y para siempre, al-Ándalus se desvinculaba de cualquier otro poder que no fuera el suyo. Hasta tuvimos califato propio, fíjese, don Aymán.

    Entiendo que despista mucho que la población autóctona se hiciera musulmana, si bien no era la religión única, como debería usted saber, sino que entre los naturales, los nacidos aquí, también había judíos, priscilianistas, algún que otro cristiano y muchos, especialmente en el medio rural, que no eran nada. Una diversidad de credos e ideas que desembocó en un esplendor cultural desconocido en Occidente y que, ¡lo siento! (bueno, en realidad, no; se trata de una expresión puramente retórica), superó a Oriente, a Arabia, por si no se orienta bien. ¿O es que cree que esa Mezquita de Córdoba, que ha colocado en su vídeo, con el mihrab más bello del mundo, o La Alhambra, con la cúpula (la de Las Dos Hermanas) más exquisita del arte islámico, las edificaron ustedes? Lea, estudie y olvídese de nosotros, como no sea para venir a disfrutar de la hermosura, a que le invito.

    Fuimos musulmanes, pero no propiedad de Damasco, como ahora somos cristianos y no somos pertenencia de Roma.

    No sé si se da cuenta o, por el contrario, es plenamente consciente, de que hace el caldo gordo a los yanquis y demás partidarios de Bush. Ése, socio de su jefe, que fue presidente de un país en permanente guerra, cuya crédula población vive en Disneylandia; tan sensiblera que no puede contemplar las gambas ni los pollos con cabeza, y tan cruel y bárbara que todavía mantiene la pena de muerte.

    Vaqueros, camelleros... ¡rústicos al fin!

 

El puente que fue romano

El puente que fue romano

 

     Siempre me ha parecido un misterio el hecho de que las ideas más estúpidas, más ramplonas, sean las que con más facilidad -y con celeridad, diría- se ponen en práctica. Sólo acierto a imaginarme una reunión en una sala de consejos donde, todos borrachos, únicamente se aceptara el estólido proyecto de aquél capaz de levantarse, a pesar de la dificultad que conlleva el consumo desmedido del alcohol, acaso como premio a su virtuosismo en cuanto a mantener el equilibrio.

     Un ejemplo de estas luminosas ideas ha sido la "ejemplar" restauración del puente romano de Córdoba, al que algún cordobés, con el humor con que los andaluces nos tomamos lo irremediable, ha bautizado como "el puente IKEA", en un alarde gráfico-descriptivo imposible de superar.

     Es cierto que, el puente, no estaba en las mejores condiciones y que necesitaba una restauración que, si bien rima con destrucción, no es suficiente la consonancia para llevarla a cabo de manera tan resuelta. Creo. Claro que, yo no bebo.

     En definitiva: han cortado el tráfico del puente (la única medida feliz); pero, han sustituido los pretiles por unos nuevos, muy asépticos, ellos, que parecen de plástico; han colocado una solería (de industrial, la ha calificado otro cordobés), que dan ganas de encerarla. Ya, ya, que los adoquines que tenía no eran romanos. Es verdad, pero ¿y haberlo empedrado, como tenían por costumbre aquellos padres de nuestro pasado? Y, lo mejor, han eliminado las farolas (tampoco romanas, claro) por unos "bellos fanales", que dice el informe ICOMOS, situados en pleno suelo, que nos aproximan más al histórico pasado, cuando los carros y rebaños atravesaban el puente con delicadeza extraordinaria para no llevárselos por delante. ¿No es fantástico? Y sólo por 13,5 millones de euros (2.246.211.000 Pts.). Eso es lo que ha costado este magnífico diseño/chapuza que, además, ha conseguido aunar las opiniones de IU y del PP, en contra, naturalmente. Deberíamos celebrarlo. Yo mismo, esta vez lo merece, me tomaría una botella entera de Montilla, trataría de levantarme del asiento -la aceptación de mi idea me iría en ello- y brindaría por tirar al brillante arquitecto, a los que han aprobado tan sublime proyecto e incluso a sus ejecutores, desde esos novísimos pretiles del puente, con una pesada piedra colgada de sus cuellos en la que, previamente, se hubiera grabado la fecha de la inauguración. ¿Nos tomamos una copita?

Para leer el informe ICOMOS:

http://josemanuelgarciamarin.blogspot.com/2009/03/el-puente-ikea-de-cordoba.html

 

 

Carroñeros de la ilusión

Carroñeros de la ilusión

Por fortuna, sólo por eso, no he tenido ninguna decepción en el mundo editorial, pero conozco de primera mano a una de estas empresas que se dedican a engañar a escritores noveles; gente sin escrúpulos que se aprovecha de la ilusión de quienes han realizado un trabajo intelectual y lo ofrecen tímidamente; buitres que hacen promesas falsas y hasta se permiten hacer decálogos, con todo cinismo, advirtiendo cómo debe ser una editorial seria. Es increíble, pero es así. Y de este modo embaucan a sus inexpertas víctimas, haciéndolas imaginar la portada de su libro, su novela o sus poesías en letra impresa y, cuando lo tienen bien a tiro, les exigen que compartan el riesgo del editor. Con dinero, claro.

Si quieren informarse del estilo de una de estas "entidades", pinchen aquí: http://antoniaromero.blogspot.com/2005/11/cuidado-con-entrelineas-editores.html

Y, nunca, jamás se les ocurra intentarlo con ellas. Tengan paciencia, hay muchas editoriales serias. Detrás de las otras, del cartel con que se venden, no hay distribución, ni apoyo, ni presentaciones... ni nada. Sólo puede quedar el olor de la podredumbre.

 

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Sucedáneos

Sucedáneos  

Es posible que el mayor de los inventos del siglo XX haya sido el sucedáneo. Acaso porque pasa desapercibido, precisamente, y se instala en nuestras vidas con el valor de lo original, suplantándolo. Aparenta acercar al ciudadano determinados productos suntuosos, en realidad algo discutiblemente semejante, a precios muy inferiores. Pero, claro, es una ilusión. El caviar, antes, sólo lo comían los ricos. Hoy, desengañémonos, ocurre exactamente igual.

¿De verdad el hombre de a pie tiene más oportunidades de saborear el lujo? No seamos ingenuos. Lo que pasa es que con esos sustitutos de artículos, o servicios, a menor costo -las empresas han descubierto que nos lo creemos-, consumimos más y nos los ofrecen para saciar ensueños.

Eso sí, en cuanto a variedad, podemos disfrutar de un gran surtido de ejemplos:

Sucedáneos de viaje: Cándidos turistas transportados en aviones, en cuyos asientos no cabe cómodamente una persona normal, y desenlatados en una ciudad, para visitarla con quimérica brevedad, y volver a enlatarse, esta vez en el asiento, de iguales proporciones, de un autobús. O los cruceros... dejemos los cruceros.

Sucedáneos de bodas: Transformadas en lujo de palurdos. Ellas con floripondio y ellos con corbatas fosforescentes, que iluminan la noche; todos sentados en sillas de plástico con fundas de tela de primorosos lazos.

Sucedáneos de viviendas: ¿Qué decir de cincuenta metros cuadrados?

Sucedáneos de programas de televisión, con sucedáneos de contertulios, de cantantes, de famosos, de periodistas, etc.

Sucedáneos de glándulas mamarias, convertidas en ubres de silicona.

Hasta tenemos sucedáneo del desvelo estatal por sus contribuyentes: "No fumes, que es malo. El ruido, el humo y los gases tóxicos de los sucedáneos de automóviles, no". En lugar de acondicionar las carreteras (el mayor número de accidentes con muerto se da en las carreteras de doble sentido), ¿la imposición del carné por puntos no es un sucedáneo?

En todo esto, hay que confesar que los yanquis -con su correspondiente comida basura- son unos expertos. Ya han conseguido, no sólo tener un sucedáneo de vida (salvo la pena de muerte y las guerras, que no son sucedáneos), sino que la importemos encantados a Europa. Entiendo lo de ellos. Al fin y al cabo, se alimentan de esas cosas que comen y, bueno, dicen que somos lo que comemos, ¿no? Pero... ¿y nosotros?

 

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