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José Manuel García Marín

Presentación en Córdoba de "Santuario del Odio", de Antonio Enrique

Presentación en Córdoba de "Santuario del Odio", de Antonio Enrique

Hoy sábado, a las 20:30, en la librería Kosmos de Córdoba, en c/ Azorín nº 3, tendré el placer de presentar la magnífica novela de Antonio Enrique.

Expongo aquí la mayor parte, no toda, de la presentación:

(...) Y, por otra parte, sabido es que un libro adquiere el último término de su objetivo cuando es, por fin, leído. Sólo entonces está finalizado; fuera de las manos de su autor, en las del lector. La interpretación que hace éste, ¿es una prolongación, ya incontenible, del trabajo del escritor? ¿Es, por tanto, una labor no sincrónica pero a dúo, en colaboración? Si es así, el lector es cómplice del literato en el libro vivo. (...)

Mis palabras están particularmente dirigidas a todos aquellos a lo que, como a mí, las novelas sobre la guerra civil española les producen inquietud y rechazo. Porque, en su mayoría, suelen ser descarnadas, partidistas, angustiosas, aparentemente escritas desde una trinchera. Si «Santuario del Odio» reuniera estas características, sería una más, pero, entonces, el autor sería otro. Aquí las culpabilidades, las actitudes, quedan de fondo para ser juzgadas por quienes se internen gozosamente entre sus páginas, mientras disfrutan del placer estético de la excepcional pluma de Antonio Enrique y de una narración verosímil y consistente. Y es verosímil porque la escrupulosidad del escritor ha exigido que soporte un proceso de documentación extraordinario. Tan riguroso que cuando, en ella, se dice que llueve, es que Antonio se ha informado de que ese día llovió.

No obstante, no se nos atosiga con un sinfín de datos abrumadores. Se reprime o se contrae la sustancia, para dar lugar a la sugerencia, que fortalece a la primera y que es la consecuencia de lo que él llama «estructura invisible», y que Hemingway denominaba «principio del iceberg», inmediatamente detectada por el lector.

Además de las descripciones directas o indirectas, no sólo del entorno o de las circunstancias, en las que se quieren destacar los sentimientos, las emociones, el autor utiliza elementos simbólicos dirigidos al subconsciente, tales como el caballo que, una vez hecha su gloriosa entrada en escena, queda fijo en la mente del lector, y que representa la libertad y la nobleza, como contrapunto de la guerra y de las acciones viles que siempre se desarrollan en ella; o esos campos de rosas que contrastan, por su colorido lleno de vida y su aroma, con la desgracia, con la muerte y el hedor de las matanzas; siendo, sin embargo, presagio de la sangre que se va a derramar. Con estos sutiles procedimientos, Antonio Enrique, en mi opinión, reivindica la esperanza para el ser humano y suaviza la novela con esta suerte de bálsamo compensatorio.

Entre los recursos empleados en esta novela, sobresale la alternancia en el uso de la primera y tercera persona. Con la primera, contemplamos el temperamento, el sentir del protagonista y la visión que tiene de las acciones y hechos de su entorno. Desde la tercera, observamos la psicología del personaje y accedemos a un panorama que, desde la primera persona, es inabordable por definición, porque el narrador, en ésta, es omnisciente. Desde la primera, no. El problema es que, para saltar de la primera persona a la tercera y viceversa, o se hace con la agilidad y la gracia de un movimiento de esgrima, como es el caso, o se desconcierta y decepciona al lector.

Por añadidura, y en perfecta coherencia con lo que manifiesta cuando, en otra de sus obras, dice: «... donde no hay lenguaje, no puede existir respeto a la trama ni al lector», Antonio agrega al relato de unos hechos, desde la más completa objetividad, ese estilo suyo, elegante, que conjuga la construcción con la fuerza modulada y la reflexión con la eufonía, como en el momento, bellísimo, en el que nos muestra al padre de Adela, la mujer del comandante, majando cantáridas secas en un almirez: «A la hora del sol extremo, un sol que resplan­decía en sus ropas con reflejos como culebrinas rápidas y des­lizantes, cegadoras. A esa hora en que resudan las resinas y el tiempo parece adensarse en sahumerios de incienso, ¿qué era aquel fuego en sus ropas sino las lenguas de la espada del ángel, un ángel varón y terrible al umbral de aquel paraíso?».

Si analizamos este párrafo, por disfrutar de la lectura, por paladearlo, hallaremos la función de la onomatopeya, de los sonidos y de sus predominancias, como sutiles medios para elaborar una descripción: En la frase con que comienza, la hegemonía se reparte entre la «r» y la «s»; de esta forma, al leerla, la «r» se instala como estructura de sustentación y la «s» gravita y evoluciona con ella, presentándonos un mensaje doble, la imagen de la sinuosidad de la sierpe y el silbido de ésta. Después continúan, desde el punto y seguido, complementándose por lograr, a fuerza de imagen y sonido, la aparición sensual de un aroma, el del incienso. Esto es hasta la interrogación, en que surge un tercer sonido, la «l», figurando la espada, y languidece, sin morir, la «s».

Es decir, hay una nota musical o un acorde constante en tanto emerge otro «in crescendo», en un suave paso del «allegro» al «vivace». En esto consiste el recurso de un maestro, en hacer un concierto de la palabra.

En definitiva, y en razón de ser breve para favorecer un coloquio en el que todos podamos intervenir, sólo me resta señalar que «Santuario del Odio» es una novela que debe ser releída para exprimirle todo el jugo, todo el saber y todo el deleite que contiene, porque prueba cómo un escritor puede hacernos encontrar, en la guerra, una paradoja de la vida más vibrante, y de ahí, auténtica literatura.

Novela Histórica

Novela Histórica

El servidor, en el que se aloja mi blog, ha estado roto durante toda esta semana, con lo cual no he podido contar nada con respecto a las II Jornadas de Historia y Novela Histórica celebradas en Almuñécar. Lo cierto es que este tipo de iniciativas, debidas al Ayuntamiento de Almuñécar y a José Calvo Poyato, que es quien las coordina, son muy valiosas. En ellas, no sólo se obtiene un aprendizaje directo, sino también el indirecto que se desprende del intercambio de opiniones entre novelistas. Del mismo modo e igualmente interesante han sido las intervenciones del resto de los participantes.
Quizá, entre todo lo dicho, de lo que aquí no puedo hacerme eco por falta de espacio, destaque el incremento de la lectura de este género (me niego a entrar en la discusión de si es subgénero o qué). Desde luego, como decía antes, el encuentro entre escritores es particularmente refrescante.
Algo inesperado y que creo que hay que poner de relieve, ha sido la amabilísima hospitalidad de parte del Ayuntamiento. Acaso no estemos acostumbrados a que desde las instituciones se le de importancia a los actos culturales. En Almuñécar puedo decir que desde el alcalde a otros miembros del consistorio han asistido a todo el programa, con actitud interesada y verdaderamente entusiasta.
Espero que se conviertan, estas jornadas, en una tradición de este pueblo del sur.

En la foto, y de izquierda a derecha: Antonio Gómez Yebra, un servidor, Magdalena Lasala, José Calvo Poyato, Almudena de Arteaga y Juan Díaz.

Carroñeros de la ilusión

Carroñeros de la ilusión

Por fortuna, sólo por eso, no he tenido ninguna decepción en el mundo editorial, pero conozco de primera mano a una de estas empresas que se dedican a engañar a escritores noveles; gente sin escrúpulos que se aprovecha de la ilusión de quienes han realizado un trabajo intelectual y lo ofrecen tímidamente; buitres que hacen promesas falsas y hasta se permiten hacer decálogos, con todo cinismo, advirtiendo cómo debe ser una editorial seria. Es increíble, pero es así. Y de este modo embaucan a sus inexpertas víctimas, haciéndolas imaginar la portada de su libro, su novela o sus poesías en letra impresa y, cuando lo tienen bien a tiro, les exigen que compartan el riesgo del editor. Con dinero, claro.

Si quieren informarse del estilo de una de estas "entidades", pinchen aquí: http://antoniaromero.blogspot.com/2005/11/cuidado-con-entrelineas-editores.html

Y, nunca, jamás se les ocurra intentarlo con ellas. Tengan paciencia, hay muchas editoriales serias. Detrás de las otras, del cartel con que se venden, no hay distribución, ni apoyo, ni presentaciones... ni nada. Sólo puede quedar el olor de la podredumbre.

 

II Jornadas de Historia y Novela Histórica - Almuñécar

II Jornadas de Historia y Novela Histórica - Almuñécar

Las II Jornadas de Historia y Novela Histórica, coordinadas por José Calvo Poyato y organizadas por la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Almuñécar, se celebrarán los días 8, 9 y 10 de febrero en la Casa de la Cultura de dicha población.

Participaremos en ellas, con mesas redondas y conferencias seguidas de coloquios: Almudena de Arteaga del Alcázar, José Calvo Poyato, Xavier Casals Meseguer, Juan Díaz Acuña, José Manuel García Marín, Antonio Gómez Yebra, Magdalena Lasala Pérez y Manuel Titos Martínez.

Para información sobre el programa: 958 83 86 00

Edición del III Certamen de Relato Breve "Gerald Brenan"

Edición del III Certamen de Relato  Breve "Gerald Brenan"

El Ayuntamiento de Alhaurín el Grande ha editado, en un sólo libro y con todo esmero, los tres primeros cuentos del III Certamen de Relato Breve "Gerald Brenan", entre los que, como primer finalista, se encuentra el mío: "La lámpara de plata", sobre la Málaga musulmana del siglo XIV. El título del ganador es: "El placebo", de Juan Canovas Ortega, y el del segundo finalista: "El coleccionista", de Ignacio López Soriano. La calidad del relato del primer galardonado no admite discusión, pero la del segundo finalista no le va a la zaga.

Es una edición no venal, por lo que no será distribuida a librerías. El único modo de conseguir un ejemplar es solicitándolo a la Casa de la Cultura de Alhaurín, cuyos teléfonos son: 952490070, 952594819 y 952595599.

A este certamen han acudido ciento cincuenta escritores de España, EE.UU., América central y del sur e, incluso, de Serbia.

 

 

 

Sucedáneos

Sucedáneos

 

Es posible que el mayor de los inventos del siglo XX haya sido el sucedáneo. Acaso porque pasa desapercibido, precisamente, y se instala en nuestras vidas con el valor de lo original, suplantándolo. Aparenta acercar al ciudadano determinados productos suntuosos, en realidad algo discutiblemente semejante, a precios muy inferiores. Pero, claro, es una ilusión. El caviar, antes, sólo lo comían los ricos. Hoy, desengañémonos, ocurre exactamente igual.

¿De verdad el hombre de a pie tiene más oportunidades de saborear el lujo? No seamos ingenuos. Lo que pasa es que con esos sustitutos de artículos, o servicios, a menor costo -las empresas han descubierto que nos lo creemos-, consumimos más y nos los ofrecen para saciar ensueños.

Eso sí, en cuanto a variedad, podemos disfrutar de un gran surtido de ejemplos:

Sucedáneos de viaje: Cándidos turistas transportados en aviones, en cuyos asientos no cabe cómodamente una persona normal, y desenlatados en una ciudad, para visitarla con quimérica brevedad, y volver a enlatarse, esta vez en el asiento, de iguales proporciones, de un autobús. O los cruceros... dejemos los cruceros.

Sucedáneos de bodas: Transformadas en lujo de palurdos. Ellas con floripondio y ellos con corbatas fosforescentes, que iluminan la noche; todos sentados en sillas de plástico con fundas de tela de primorosos lazos.

Sucedáneos de viviendas: ¿Qué decir de cincuenta metros cuadrados?

Sucedáneos de programas de televisión, con sucedáneos de contertulios, de cantantes, de famosos, de periodistas, etc.

Sucedáneos de glándulas mamarias, convertidas en ubres de silicona.

Hasta tenemos sucedáneo del desvelo estatal por sus contribuyentes: "No fumes, que es malo. El ruido, el humo y los gases tóxicos de los sucedáneos de automóviles, no". En lugar de acondicionar las carreteras (el mayor número de accidentes con muerto se da en las carreteras de doble sentido), ¿la imposición del carné por puntos no es un sucedáneo?

En todo esto, hay que confesar que los yanquis -con su correspondiente comida basura- son unos expertos. Ya han conseguido, no sólo tener un sucedáneo de vida (salvo la pena de muerte y las guerras, que no son sucedáneos), sino que la importemos encantados a Europa. Entiendo lo de ellos. Al fin y al cabo, se alimentan de esas cosas que comen y, bueno, dicen que somos lo que comemos, ¿no? Pero... ¿y nosotros?

 

Fernando Pessoa - O guardador de rebanhos

Fernando Pessoa - O guardador de rebanhos

Poemas de Alberto Caeiro

Bendito seja o mesmo sol de outras terras

Que faz meus irmãos todos os homens

Porque todos os homens, un momento no dia, o olham como eu,

E nesse puro momento

Todo limpo e sensible

Regressam lacrimosamente

E com um suspiro que mal sentem

Ao Homen verdadeiro e primitivo

Que via o Sol nascer e ainda o não adorava.

Porque isso é natural – mais natural

Que adorar o ouro e Deus

E a arte e a moral...

Feliz año 2007

Feliz año 2007

Desde aquí os deseo a todos un año de paz, salud y felicidad. ¡Ah! y que los Reyes Magos os traigan muchos libros.

"La lámpara de plata" Relato finalista

"La lámpara de plata" Relato finalista

Mi relato, "La lámpara de plata", ha quedado como primer finalista en el III Certamen de Relato Breve "Gerald Brenan".
Este cuento está basado en un hecho real, en cuanto a la petición de explicaciones al cadí (juez) de Málaga, en la primera mitad del siglo XIV, por parte del visir nazarí, sobre lo ocurrido con respecto al contrato de compra-venta de una huerta, y al dictamen de dicho juez, cuyo comprador considera que contiene un "vicio oculto", al no haber sido informado, con anterioridad a la compra, sobre el asesinato de una mujer en la tierra objeto del contrato.
Los nombres del visir, del cadí, matrimonio vendedor, comprador, y del donante de la lámpara de plata, que verdaderamente ornamentó la mezquita mayor, son reales; así como los espacios urbanos, las puertas, los edificios y sus funciones. Con ello, he pretendido describir la Málaga de entonces, con su mezquita, de trece naves, sus atarazanas, su puerto, sus callejas, etc. Algo que le debía a mi ciudad.
El Excmo. Ayto. de Alhaurín el Grande publicará, en Enero de 2007, un libro con el relato ganador y los de varios finalistas.

Los mexicanos nos conquistaron

Los mexicanos nos conquistaron

   Del tamaño de un gorrión, el pequeño pájaro carmesí se posó en el alero de una de las largas filas de bungalows de mi hotel. Me paré a contemplarlo, admirado de la vivacidad de su color. Él, a su vez, reparó en mí. Tal vez no le gusté, o le inquieté, y echó a volar como un rubí alado. Lo vi perderse. Un punto rojo en el limpio cielo azul. Aquel de Guadalajara –pensé-, no se diferenciaba de mi cielo andaluz. La hospitalidad mexicana, tampoco.  

   En la XX Feria Internacional del Libro de Guadalajara, los andaluces fuimos acogidos con verdadero entusiasmo. Cincuenta mil personas entraban (pagando) a diario en el enorme recinto, recorrían los stands, grandes, como tiendas, y formaban colas en las cajas, para comprar libros; acudían a los actos, rebosantes las salas de público, o a que los autores del otro lado del Atlántico les firmaran una dedicatoria. ¡Cuántas manos estrechamos!

   Andalucía, previéndolo, derramó, entre el gigantesco mosaico de expositores, a sus poetas, novelistas, narradores, ensayistas... y a sus músicos, cantantes, bailarines y hasta a su eminente hijo adoptivo, José Saramago, quien dijo haber observado que el brillo de Andalucía « ...a veces impregna cada palabra y cada movimiento y puede ocultar algo más profundo».

   Las horas, interminables, de vuelo valieron la pena sólo por ver la avecilla encarnada. Las calles, los edificios monumentales, los coloniales, el teatro, bellísimo, fueron la suntuosa regalía. Con el acogimiento, las miradas, los saludos, la calidez de las sonrisas, los mexicanos... nos conquistaron.

 

Feria del Libro de Guadalajara (México) 2006

Feria del Libro de Guadalajara (México) 2006

Del 29 de noviembre al 3 de diciembre asistiré, invitado por la Junta de Andalucía, a la Feria del Libro de Guadalajara, en donde nuestra Comunidad Autónoma es la Invitada de Honor de este año.

Esta feria, que pertenece a la Universidad de Guadalajara, es el encuentro editorial más importante del mundo alrededor del libro en español. Recibe casi cincuenta mil visitantes diarios y a mil quinientas editoriales.

Entre otro autores, participarán: Mª Victoria Atencia, José Manuel Caballero Bonald, Carlos Castilla del Pino, Antonio Gala, Pablo García Baena y Carlos Edmundo de Ory.

También intervendrán José Saramago y Antonio Lobo Antunes.

 

Al-Ándalus: el refugio de la luz (II)

Al-Ándalus: el refugio de la luz (II)

Síntesis de la intervención de José Luis Serrano en el Aula de Cultura de Diario SUR el 28 de septiembre:

El título que para el coloquio de hoy ha elegido mi buen amigo José Manuel García Marín -"Al-Ándalus: el refugio de la luz"-, a mí como a él me sugiere las luces del conocimiento en la medida en que aquí halló respeto durante el milenio medieval o durante los siglos andalusíes que, por cierto, no son todos medievales, ni todos musulmanes, ni alguno árabe en el sentido racial del término.

El caso es que aquí vinieron a refugiarse las luces del mundo antiguo, las helénicas y egipcias, de un lado, y las de más remotos orientes por otro. Y aquí en la tierra por excelencia del poniente esperaron su renacimiento, su levante. La paradoja, sin embargo, sólo es aparente. Tartessos, Iberia, Al Ándalus son desde siempre las tierras más remotas, el confín del mundo, pero también desde siempre esta tierra mediterránea y atlántica irradia civilizaciones. Lo que en geografía es extremo, en lo civilizatorio es central. Hasta aquí desde Alejandría llegaba la nave con el faraón muerto, y hasta aquí desde el norte llegaban las naves legendarias de los islandeses, con sus sagas de elfos y walkirias. Al Ándalus era el valle del Río Grande con las vegas, el arado, las acequias y la luz impresionante de Córdoba. Pero Al Ándalus era el Estrecho, los remos, la barcas con las redes extendidas y el inquieto cielo que precede al temporal. Era la luz de Sierra Nevada, la luz del sol sobre la última nieve nueva. Era la luz mineral del viento que recorre el desierto de Almería. Y ese sol redondo, perfecto, en el cielo bajo de Cádiz que parece efundir un perpetuo atardecer.

Esta tierra fue la memoria de Grecia, ya desde los tiempos demasiado militares de Roma y después durante los interminables siglos godos. Aquí se rescató la mitología de Hércules y se fusionó con la de Gerión. Aquí se supo seis siglos antes de que lo supiera Descartes que toda conversación entre dos hombres es una conversación entre Platón y Aristóteles. ¿Cómo sería el mundo contemporáneo sin las fábulas de Esopo y sin los cuentos persas de las mil y una noches? Aquí se rehízo el mundo y sólo ahora comenzamos a vislumbrar las claves que cifraron aquella manera ilustre de pensar.

Cuando las tierras se cansan de sus pueblos, cuando los pueblos olvidan sus naciones y cuando el planeta se cansa de la humanidad parece llegada la hora de empezar un viaje minucioso en busca de las luces antiguas de Al Ándalus, las luces que volvieron a la Roma de Miguel Ángel y que rescribieron la historia de Cartago y Bizancio. Es probable que nunca alcancemos a ver la luz antigua y que nunca acabemos de ver quiénes somos, quiénes fuimos. Pero sólo nos queda la busca, los eventuales frutos del esfuerzo, no los del hallazgo. Aquí se refugió la luz, a nosotros nos queda sólo buscarla, para volver a ser -no los iluminados, sino- las gentes de luz que a las gentes almas humanas les dimos.

Muchas gracias.

 

El convento de Santo Domingo el Antiguo (Toledo)

El convento de Santo Domingo el Antiguo (Toledo)

Próximo a la plaza de Padilla, a este convento de monjas cistercienses se le visita por el atractivo de contemplar tres obras auténticas de El Greco que están expuestas en la iglesia, obra de Juan de Herrera. Este es objetivo suficiente, pero la visita continúa, y es entonces cuando lo inesperado se transforma en gratísima sorpresa, porque en el trascoro nos aguardan multitud de objetos, obras de arte y curiosidades admirables, como el documento fundacional, en pergamino ovalado, que se encontraba dentro de una caja de la misma hechura que contenía sellos de cera, partidos al abrirla; unos artesonados espléndidos, piezas textiles de terciopelo y brocado -en especial el del Agnus Dei-, relicarios, el comulgatorio, la mínima salita en la que, a través de una rejilla, el sacerdote daba la comunión a las religiosas... No digo más, mejor es ir y disfrutarlo (de esta ciudad, la de mayor número de monumentos por metro cuadrado de Europa, este convento, aun estando dentro del circuito turístico, es posiblemente el menos visitado). Como muestra dejo aquí la foto de este delicioso armario de 1757, cuya función era la de archivo de legajos, que puede verse en la última sala.
Domenico Theotocópuli pidió ser enterrado aquí, y en la cripta se encuentran sus restos, muy cerca del claustro... el Claustro del Laurel.

El Museo de la Celestina

El Museo de la Celestina

La Puebla de Montalbán, en Toledo, tiene una población inferior a 8.000 habitantes, pero es uno de esos rincones con sabor a cultura, historia e iniciativas que encuentra uno de vez en cuando.

Puede que Fernando de Rojas, con nacer en él, dejara su impronta, pero lo cierto es que sus actuales paisanos han sabido valorar su obra. Lo digo porque, aparte de su Plaza Mayor, deliciosa, y sus monumentos, como la imponente Torre de San Miguel, el Palacio de los Condes de Montalbán que, aunque muy deteriorado por la indiferencia de sus aristocráticos propietarios, tiene una portada plateresca magnífica y unos balcones de soberbias rejas, o la Iglesia de Ntra. Sra. de la Paz con artesonados mudéjares en las tres naves de que se compone, los pueblanos le han dedicado un museo al genial escritor que fue inaugurado en febrero de 2003.

El Museo de la Celestina, es un centro cultural en continuo movimiento. Han publicado una edición de lujo de la obra, con ilustraciones basadas en los 31 cuadros que encargaron al pintor Teo Puebla para el V Centenario de la primera edición, y otra, más accesible a los bolsillos y con las mismas ilustraciones. En la planta baja exponen la colección de acrílicos, facsímiles de las primeras ediciones, una visión documental de La Puebla y una sala dedicada a Fernando de Rojas.

Además, han decidido presentar al público algunas de sus cuevas (alrededor de 200 en total), que forman un entramado subterráneo que servía para huir de la Inquisición y practicar los ritos prohibidos por el culto cristiano. Estas rutas son guiadas y en ellas se realizan representaciones de diferentes historias relacionadas con su uso o con escenas de La Celestina.

Como decía, una población no muy grande, pero ejemplar en el número y calidad de sus actividades. Hay mucha más información en:

http://www.pueblademontalban.com/TURISMO/TURISMO/turismo.html

 


 

Aguas sin Cauces

Aguas sin Cauces

El viernes, 6 de octubre, el eminente poeta malagueño Ignacio Caparrós presentó, con numerosa asistencia, en el salón de actos de la Fundación Unicaja, su libro de poemas "Aguas sin Cauces". La presentación estuvo a cargo del representante de dicha fundación, D. Sebastián Morales, y de D. Antonio Garrido Moraga, parlamentario andaluz, catedrático de la UMA y anterior director del Instituto Cervantes de Nueva York.

A la alta calidad de su poesía, hay que añadirle, en este libro, la virtuosa particularidad de que está escrito sin utilizar ni un solo verbo. Puede adquirirse únicamente a través de la Obra Social de Unicaja, o bien asistiendo a la próxima presentación que hará el autor, el día 24 de octubre, a las 20:30, en la sala "El Palomar" de "El Pimpi", en la calle Granada, en Málaga.

 

Poema LXVI A Carmen

 

 

Arraigada raíz sobre mi techo,

inabarcable luz en mis noches sombrías,

tus columnas de aire más sólidas y mías,

más tuyo el andamiaje de mi pecho.

 

Aquí el grial de mi espíritu deshecho,

aquí el temblor doliente de mis sombras arpías,

y este pañil añil de estrellas y acedías,

y el gozo de este amor, siempre maltrecho.

 

En tus manos, el sino de las rosas,

el vuelo de las aves y nubes incipientes,

tus íntimas conquistas y sólidos hallazgos.

 

En las mías, las aguas venenosas,

las alas de mis versos, si rotas, más batientes,

mis escasos placeres y públicos hartazgos.

Luminosidad levantina

Luminosidad levantina

            No había recorrido yo la costa de Castellón y Valencia, pero en estas vacaciones he tenido la oportunidad de disfrutarla. Y no me refiero a bañarme en ella, sino de contemplarla, de oler y de recorrerla asido a manos amigas que saben señalar calas, rincones, pueblos; perenne la luz y el color de este Mediterráneo nuestro, capaz de adquirir apariencias nuevas en cada orilla sin perder esa ancestral personalidad suya, generadora de civilizaciones y cuna de culturas.

¡Qué luz! Castellonense, griega, tunecina, malagueña... es la misma luz que, complacida en derramarse sobre las tierras de sus márgenes, retorna festiva. Así, son dos luces: la que el sol proyecta y la que luego reverbera jubilosa, risueña, y que, ahíta la glándula pineal, provoca, incontenible, la alegría. Acaso tan radiante porque envuelve sedimentos de milenario contenido. Ese poso de historia que tremola, diversa y rica, en las riberas. Aquí, ¿qué piedras no han visto gloriosos hechos? Si hasta Papa tuvimos, clandestino y apartado, en la fortaleza templaria de Peñíscola, que parece emergida del mar, fundida a la roca o engendrada por ella. El Papa Luna. ¿No habría de llamarse así? La luna que, tremenda y mágica en todo este Oriente, de Castellón a Valencia, se asoma a las ventanas de los templos trocada en jirones de alabastro.

Palacios, castillos, mercados, cerámica, pintura... ¡qué densidad!, ¡cuánta belleza!

Se me quedaron grabadas las risas, restallantes, prendidas a los ojos, como llamas; y aquel amable dedo avisador de arcos, de torres vigía armadas de matacanes, de norias, de puertos, de mar. Siempre el mar. Y es que, ¿sabrá de mares un marino?, ¿sabrá de fuegos y alborozos una valenciana? Gracias, Modesto. Gracias, Merche.

 

Al-Ándalus: El refugio de la luz

Al-Ándalus: El refugio de la luz

    El 28 de septiembre, José Luis Serrano, Juan Manuel Ortega Marín y yo, tuvimos un coloquio en Málaga, titulado: "Al-Ándalus: el refugio de la luz", moderado por Juan Antonio Vigar, en el Aula de Cultura de Diario Sur, en c/ Tomás Heredia, 14, en el salón de actos de Cajamar, a las 20:00. Síntesis de mi intervención:

            El coloquio de hoy tiene como título «Al-Ándalus: El refugio de la luz», con el intencionado propósito de hacer referencia a la luminosidad del azul de nuestra tierra, y a la luz del conocimiento que aquí halló cálido refugio durante los siglos de la Hispania de predominancia musulmana. Digo predominancia porque fue un periodo de la historia en el que, si bien la islámica es la religión hegemónica, conviven junto a ella la judía y la cristiana, aunque fueran minoritarias, bajo una cultura común. Por otra parte, el término “refugio” es utilizado como metáfora en referencia a la cultura que nos llega de Oriente y que, en esta vieja península, adquiere tal desarrollo que Córdoba se convierte en esplendoroso foco, muy por encima del resto de las ciudades importantes europeas.

            El conflicto aparece cuando, en contra del mito de la invasión militar árabe, apuntamos que esa civilización no nos era desconocida porque, como declara Ignacio Olagüe en su libro “La revolución islámica en Occidente”, ya nos habían invadido las que él llama ideas-fuerza, la expansión de las ideas, a través de viajeros y caravanas, pues, como todo el mundo sabe, el comercio siempre ha sido correa de transmisión de noticias, de innovaciones y de cultura. Hoy adoptamos estilos de vida y modas americanizadas, que nos gustarán o no, pero lo que no podemos afirmar es que se nos hayan impuesto por la vía militar, sino por la comunicación. Es cierto que entraron tropas, naturalmente, pero en número tan insuficiente que, de haberlo querido, el pueblo las habría masacrado.

Sin embargo, la inmensa mayoría de los habitantes de la Península Ibérica reaccionan abrazando esas nuevas formas y, poco a poco, terminan islamizándose. Entonces, y aunque lo dicho sólo sea un brevísimo resumen, el resultado final es que las sucesivas expulsiones fueron de hispanos de fe judía, primero, y de hispanos de religión musulmana después. En definitiva, hispanos. Por tanto, lejos de haber desterrado extranjeros, moros o árabes, de este suelo se arrojaron naturales de la tierra, coterráneos, paisanos nuestros.

A pesar del alcance de esta reflexión, no quiero detenerme en ella, no obstante su trascendencia y, por esta razón, inevitablemente apuntada, porque nos apartaría del tema señalado. Esto es, ¿cuáles son las consecuencias de esta cultura? La respuesta es sencilla, dado el sinnúmero de pruebas, de monumentos y de vestigios que han quedado: Las artes y las ciencias experimentaron un florecimiento de tal magnitud, que al-Ándalus se adelantó al Renacimiento. Se avanzó en medicina, matemáticas, filosofía, agricultura, etc., y se cultivó la música, la poesía y la arquitectura, con un refinamiento inigualable. Asimismo en el terreno de la mística, la eternamente olvidada, en la que sobresalen figuras de colosal talla, como la de nuestro judío malagueño, Ibn Gabirol, conocido por el castellanizado nombre de Avicebrón, y del que, me parece una curiosidad destacar que, en la actualidad, en las oraciones del “Yom Kippur”, los judíos de todo el mundo recitan el final de su obra “Keter Malkhut”.Pero fueron muchos, cientos. Algunos, erróneamente considerados únicamente filósofos, como el también judío, esta vez cordobés, Maimónides, que decía: “El hombre alcanza la idea más sublime cuando contempla en su alma la unidad de Dios”, frase más propia de un místico que de un filósofo. O el musulmán Averroes, nacido en Córdoba y coetáneo del anterior. Repito, muchos. Y tan notables, que influyeron sobre la posterior mística cristiana, como confiesa Raimon Llull en las primeras páginas de su obra “El libro del Amigo y del Amado”. Con todo, hay que hacer mención especial del murciano Ibn al-Arabí, conocido y estudiado en multitud de países occidentales, con una obra de más de quinientas tratados y, desgraciadamente, bastante desconocido en España. Se le considera el mayor místico musulmán de todos los tiempos y su espíritu universalista lo convierte en alguien difícilmente encasillable. Como muestra, valga esta poesía suya, con la que quiero finalizar mi intervención y dar paso al coloquio:  

                                     Mi corazón se ha hecho capaz

                                     de revestir todas las formas,

                                     es pradera para las gacelas

                                     y convento para el cristiano,

                                     templo para los ídolos

                                     y peregrino hacia la Kaaba,

                                     las tablas de la Torah

                                     y el libro del Corán.

                                     Mi religión es la del amor,

                                     a donde quiera que se encamine

                                     la caravana del amor,

allí van mi corazón y mi fe.

            De ese ecumenismo, de esa tolerancia, no me cabe la menor duda de que aún subsiste, en nuestra memoria colectiva, el sedimento. Seamos continuadores del legado, demos ejemplo. Muchas gracias.

 

 

Santuario del Odio

Santuario del Odio

El día 21 de septiembre, jueves, presentamos, Blanca Rosa Roca (Editorial Roca), José Luis Serrano (autor de Zawi) y yo, esta magistral novela ambientada en la guerra civil española, del escritor Antonio Enrique, en la Librería Babel de c/ Emperatriz Eugenia, en Granada. Fragmento de mi intervención:

"Por añadidura, y en perfecta coherencia con lo que manifiesta cuando, en otra de sus obras, dice: «... donde no hay lenguaje, no puede existir respeto a la trama ni al lector», Antonio agrega al relato de unos hechos, desde la más completa objetividad, ese estilo suyo, elegante, que conjuga la construcción con la fuerza modulada y la reflexión con la eufonía, como en el momento, bellísimo, en el que nos muestra al padre de Adela, la mujer del comandante, majando cantáridas secas en un almirez: «A la hora del sol extremo, un sol que resplan­decía en sus ropas con reflejos como culebrinas rápidas y des­lizantes, cegadoras. A esa hora en que resudan las resinas y el tiempo parece adensarse en sahumerios de incienso, ¿qué era aquel fuego en sus ropas sino las lenguas de la espada del ángel, un ángel varón y terrible al umbral de aquel paraíso?»."

Rafael Martín Masot

Rafael Martín Masot

Me voy de vacaciones, pero dejo aquí una poesía, la del principio de la novela de Rafael Martín, La luna eclipsada, que ya recomendé en su día. Volveré en diez o quince días. ¡Felices vacaciones a todos!

Crujidos en yunque con silencios 
me rajan sin sangre y sin aire 
cuando te alejas. 
A golpes secos me rompen, 
y llenan de llamas mis recuerdos. 
Arden de fragua sin fuego, 
de yerba sin tierra, 
de lunas sin cielos. 
Dicen vacíos, y callan, 
y desgarran, 
y cuentan de ayeres que no volverán, 
y mienten para olvidar. 
Crujidos en yunque con silencios 
me matan con las palabras 
que no te supe decir, 
y con las que un día asomaron por tus labios. 

 

Azafrán transcrita al braille

Azafrán transcrita al braille

La novela Azafrán ha sido transcrita al braille recientemente. En tres volúmenes, el servicio bibliográfico de la O.N.C.E. la ha incluído en su Biblioteca Central como obra nº 0116472, incorporada con carácter general.